El cuarto
Cuando les explico a mis hijos cualquier cosa, digamos, el modo apropiado de jalarse un moco, ocurre que también me estoy explicando a mí mismo ese misterioso procedimiento. Más que explicar, me lo estoy describiendo. Y al describirlo, le robo su áurea mágica: aquello que no ha sido dicho es siempre algo superior, casi divino. De modo que, al explicarles a mis hijos cómo debe arrancarse el moco de las fosas nasales, estoy devaluando, a palabrazos, un ritual que nos ha acompañado desde siempre a través de la mera práctica.
Algo parecido a eso me ha convencido de no explicarle a nadie, ni a mis hijos, por qué he decidido abrir este blog, el cuarto en mi haber. El cuarto cuarto.
Bienvenidos.











