Pesimismo
Alguna vez conocí a alguien a quien muchos supusieron adivina. Pensaba que la vida era predecible porque, aseguraba, la vida propendía a la catástrofe.
¿Y no? Me preguntó. Temí responder al modo en que responden los creyentes de la voluntad ciega, los justificadores de la gran arbitrariedad (los escolásticos de la gran casualidad).
Decir no con entero convencimiento no era imposible, pero había que estar convencido primero. No, no estoy convencido, por tanto no pude decir no. Pero decir que sí, que la vida es un desbarrancadero sin fin del que nada se salva me parecía igualmente romántico: una pose, además de que, a la luz de mis experiencias, cometería perjurio y sería un rastrero hipócrita.
Más bien creo que somos temerosos. Le tenemos miedo hasta al miedo. Nos satisfacen las respuestas que disminuyan nuestro temor. El pesimismo sistemático es una forma de comodidad. La prensa, la vocación periodística, indiciaria, es también, contra lo que parece, y en ciertos casos, un trastorno escapista: la búsqueda imposible del colapso final.
Pedro Paleolítico diría: Si quieres suicidarte, hazlo valientemente. No uses simulaciones existenciales como el pesimismo. Además, el pesimismo es una esperanzado de clóset. Un cobarde.

me gusta ser pesimista y nefasto, es la onda
saludos
Comment by betote — August 6, 2007 @ 8:35 pm
Hola, Betote. No creo que usted sea el tipo de pesimista al que me refiero. Saludos y gracias por darse la vuelta.
Comment by Administrator — August 6, 2007 @ 8:56 pm