Peligrosidad
Todo orden supone un desorden qué combatir. Por eso a veces las clasificaciones son tan cuestionables. Un librito que me robé de la biblioteca de mi padre (ya lo he citado en mis otros blogs), escrito por un doctor Bukowski, homónimo del autor de El cartero, habla sobre “la nueva enfermedad de la URSS: la desobediencia”. La disidencia es una anomalía. Las anomalías son, por definición, conatos de insurrección. Por eso un niño deforme, a los puristas, les parece una agresión. Por eso los teléfonos públicos descompuestos “hieren” la inteligencia de los perfeccionistas. Por eso algunas personas son acusadas del delito de peligrosidad.











