La mosca
Si la mosca siguiera el trazo de una letra, de un ademán o de un contorno que perfila una aparición, o mejor aún: si en su vuelo la mosca pudiera dejar rastro, no tan efímero, de su trayecto, aquel lugar sería un laberinto dinámico, una densa nube de trenzados y zigzagueos que haría heroica cualquier interpretación racional.











