Determinismo y libre albedrío
Lo contrario de la libertad es la coacción, no el determinismo.
Actuar de forma aleatoria no es lo mismo que actuar libremente; de hecho es exactamente lo contrario.
Lo contrario de la libertad es la coacción, no el determinismo.
Actuar de forma aleatoria no es lo mismo que actuar libremente; de hecho es exactamente lo contrario.
¿Por qué ser “legible” es algo malo por estos días? Algunas “personas serias” que conozco agradecen el esfuerzo que toma entender lo que leen; como Vonnegut dice: “Allá ellos.” Déjenlos agradecer. Siendo alguien que, como Roger Sale, ha enfrentado largo rato a los “jóvenes semi-letrados”, con mucha frecuencia yo le agradezco al escritor que ha aceptado la enorme tarea que requiere aclarar su escritura. La lucidez de Vonnegut es un trabajo duro y valiente en un mundo literario donde el desorden puro es con frecuencia considerado como un signo de algún tipo de lucha esencial con las “preguntas importantes”. Buenos escritores han demostrado siempre que las preguntas importantes también deben ser propuestas y resueltas claramente y bien.
El ojo que ves no es/ ojo porque tú lo veas:/ es ojo porque te ve.
(Me lo traje de Apostillas Literarias)
La vanidad de los escritores no es espiritual o ideológica, es ante todo física. Se escribe para decir algo, o para ser querido -como decía García Márquez-, pero sobre todas las cosas se escribe para ser buenmozo. Los gordos escriben para ser flacos, los flacos para ser sólidos, los feos para acostarse con mucha gente, los buenosmozos para ser, de viejos, cuando sus rostros los abandonen, al menos interesantes. Nada de raro que los problemas y manías de los escritores -y más aún de esta contradictoria categoría de los escritores jóvenes- se parezcan a las modelos de pasarela. La vida sexual de muchos escritores, que sin la literatura permanecería en la rigurosa abstinencia o monogamia, es promiscua y deshilachada. Poseedores de una belleza artificial, de una belleza prestada, intentan una y otra vez probar los límites de su nueva apostura, hasta que ésta se gaste.
Los autores que rechazan sus fotos en las solapas, lo hacen por pura vanidad cosmética. Da lo mismo que en el relato confiesen tener una joroba, o alimentar tres verrugas en la nariz; la fealdad que puede imaginar un lector siempre es infinitamente menos desagradable, siempre más sublime o heroica, que la que el autor esconde en su pieza. No quieren que los lectores al ver la foto en la solapa bajen del pedestal al autor. La fealdad, la monstruosidad por escrito es siempre única, la fealdad -y la belleza- en la vida real es banal, generalmente común, se pierde en la calle, se confunde, fluye sin que la podamos tocar.
La vanidad de la escritura parece más duradera, más profunda, más interesante que la de las quinceañeras, o la de los modelos de Calvin Klein. Es a la postre más monstruosa, más patética, sobre todo cuando no va acompañada de talento. Un talento que sabe que es en el flujo vulgar de rostros que no nos dicen nada, en esa piel llena de errores que llevamos, en esa vulgaridad que escondemos detrás de las palabras, donde está el verdadero sentido de la escritura. El talento que sabe que ese poder, el del que cuenta, es también una dictadura; que esa belleza, la del que nos hipnotiza, es también una de las formas del horror.
(Este artículo me lo traje de El Norte)
Generación agotada
![]()
(13 septiembre 2007).- Nacieron en la última parte del siglo 20. Viven en una transición provocada por muchas revoluciones: la mediática, la cibernética, la sexual y la político-social. Las crisis han sido y son parte de su realidad cotidiana.
Los anticonceptivos y la revolución sexual les permiten tener relaciones sexuales sin casarse. Posponen la edad de la boda y la llegada de los hijos (que son menos). Los homosexuales, las lesbianas, los bisexuales, los transexuales salen a la luz, exigen respeto y, por fin, se integran al panorama social. Hablan de todo, sin tapujos.
Los privilegiados estudiaron y soñaron con una carrera que ayudara a cambiar el mundo. Los no privilegiados vieron crecer el abismo entre su mundo y el otro, cuando el campo se terminó y los salarios se degradaron. Los obreros que antes comían tres platos del portaviandas, hoy se conforman con un refresco y una bolsa de fritos. Nutrirse es misión imposible; matar el hambre, consigna para sobrevivir.
Presenciaron la caída del muro que algunos interpretaron como un nuevo amanecer de paz y armonía. Los suspicaces intuyeron que al faltar el totalitarismo resurgirían las rencillas, los resentimientos y las luchas reprimidas, pero no resueltas. Y resurgieron.
La frivolidad es su norma de vida: si no es espectáculo que divierta no vale la pena. Los artistas, los de verdad y los de paja (creados por los medios), valen por el dinero que generan, no por su talento. Incluso los no artistas serán famosos durante 15 minutos, anunció Warhol.
El narcomundo, infierno o paraíso, es omnipresente.
La juventud, la delgadez, el dinero y el consumismo son los nuevos dioses de su olimpo. Las arrugas, las canas, el cansancio, un cuerpo normal, no usar accesorios o ropa de marca son pecados imperdonables que los condenan al ostracismo social.
Importa discutir y defender los valores, no ponerlos en práctica. La doble moral (aceptada tácitamente) construye un sólido edificio sobre tales cimientos.
El catolicismo pasa de ser refugio espiritual a distinción clasista. Dime con qué grupo estás y te diré por qué escala crees que llegarás al cielo. Los sacerdotes se vuelven mortales y la parafernalia eclesiástica, junto con la jerarquía, se ven obsoletas y rancias.
El capital cambia de inversión a especulación. El mundo dice que se globaliza (sólo una parte se puede dar ese lujo) y se agrava la polarización entre el primer y el tercer mundos.
México sigue empantanado, a pesar de la alternancia iniciada por el presidente más tonto de nuestra historia. Los insaciables partidos se enriquecen y se adueñan del País. La impunidad sigue imperando en nuestras vidas. Para qué denunciar, si no sucede nada.
El empleo deja de ser de planta y con prestaciones. Sus contratos son temporales aunque duren 10 años, pero no acumulan antigüedad ni prestaciones. Trabajan jornadas dobles sin pagos extras bajo la espada de Damocles: "Hay cientos esperando tu puesto". La ley los protege, pero se hace de la vista gorda cuando las empresas se salen con la suya.
La mayoría quiere primero tener y luego ver si puede ser. Al casarse desean empezar con todo. Un solo sueldo no alcanza. La pareja debe trabajar. Hay que integrar las tareas domésticas y la intensa vida social. Si llegan los hijos, a buscar guarderías. Corren todo el día. Uno para un lado, la otra, para el otro. Se reencuentran en la noche, siempre cansados.
El estrés, la presión alta, los infartos y la depresión son familiares cercanos. Consumen Prozac como antes consumíamos "salvavidas".
Carro del año, vacaciones al sitio de moda, colegios caros (no necesariamente buenos), la acción en un club difícil de pagar, la casa en la colonia debida y el conservadurismo a flor de piel. Qué flojera Chiapas: son todos pobres e indígenas.
Hable usted con ellos y compruébelo: están exhaustos. Si pudieran, dormirían una semana completa. Les falta sueño y les sobra cansancio de tanto correr tratando de morder su propia cola. Es la generación joven agotada.
Antes de morirse, deberían detener su tiovivo y bajarse a respirar, a ver las montañas, a dar gracias por estar vivos y a comerse un helado sin hacer nada. La vida también es eso.
rosaurabster@gmail.com
En “deficiencia” sobra “ciencia”.
Para ahorrar energía, dejaron de tener ideas brillantes.
Campaña del Ministerio de Cultura: “No podemos pensar por ti”.
“¿Y si una nave alcanzase la velocidad de la luz?”. “Los astronautas perderían de golpe todos los puntos de sus respectivos carnets”.
Ascetismo: el hombre de ciencia se azota con sus disciplinas científicas.
Isaías fue el primer bebé-profeta.
Aquella mañana Madame Curie estaba radiante.
La literatura de ciencia ficción es una literatura que se niega a la definición.
La ciencia es determinista, el determinismo otorga certeza pero también desencanto: no hay más allá.
La ciencia ficción reivindica la capacidad ilimitada de la invención. Le asigna licencia de finitud al determinismo científico.
La ciencia ficción materializa la obsesión posmoderna por la transparencia incandescente a través del obsesivo agotamiento de posibilidades. Es la policía de la conciencia científica. Es el sabueso que rastrea las nuevas fronteras de su propio imperio.
No es cierto, realmente es otra cosa. Esa es la postura crítica del posmoderno. Entenderla no es difícil. Lo que cuesta trabajo es entender por qué se llegó a ese sistemático desencanto.
La ciencia ficción literaria es también un vehículo ideológico: cada novedad tecnológica apela a dos actitudes antagónicas: a la legitimización de lo actual por la vía de su sucesión futurista.
If the only tool you have is a hammer, you tend to see every problem as a nail
El psicoanálisis sólo ve en todas partes síntoma; es la conciencia infeliz del signo.
¿Cómo vivir con la propia neurosis? Haciendo de ella el modelo del mundo, neurotizando el mundo…
El tiempo existe para que no todo ocurra al mismo tiempo… y el espacio para que no todo te ocurra a ti.
Todo sucede/ pero al revés
El arte de escribir es el arte de mentir con propiedad, con aplomo y con seriedad.
(…) escribir es una forma de vida. Eso incluye el encerramiento enfermizo, la actitud antisocial y el robo de horas a la jornada de trabajo. Es una forma de vida porque todo lo que pasa en la vida no es importante, sino solamente un punto de partida para escribir algo, o una acumulación de datos y experiencias, etc. Una se pierde la vida. Entonces tenemos que es una forma de NO vida. Espantosa, tormentosa y estúpida. Pero no hay remedio, no hay cura. Y una se siente tan feliz, tan satisfecha. Qué contradicciones…