Dice Dulce María González:
(…) escribir es una forma de vida. Eso incluye el encerramiento enfermizo, la actitud antisocial y el robo de horas a la jornada de trabajo. Es una forma de vida porque todo lo que pasa en la vida no es importante, sino solamente un punto de partida para escribir algo, o una acumulación de datos y experiencias, etc. Una se pierde la vida. Entonces tenemos que es una forma de NO vida. Espantosa, tormentosa y estúpida. Pero no hay remedio, no hay cura. Y una se siente tan feliz, tan satisfecha. Qué contradicciones…
