Sabotaje cultural

November 8, 2007

Estados Unidos ya no es un país, sino una marca. Las empresas multinacionales han conseguido imponerse en un sistema legal que ya sólo existe para facilitar sus operaciones. Desde esta posición de dominio absoluto, las corporaciones se han lanzado al proyecto no sólo de controlar el poder y el dinero, sino las mentes de todos.

A través de una publicidad que ya no vende productos, sino estilos de vida, y que se reproduce en todos los rincones de nuestra existencia, las multinacionales pretenden ocupar nuestro espacio mental hasta el punto de que ya no tengamos capacidad de decisión autónoma.

De la misma forma que luchamos para salvar el planeta de la contaminación ambiental, Kalle Lasn, fundador de la revista Adbusters, ha iniciado una cruzada para denunciar la contaminación de nuestro espacio mental utilizando el sabotaje cultural, la contrapublicidad y la manipulación de memes.

Un libro imprescindible para conocer los orígenes del grupo contrapublicitario más importante e influyente del mundo.

Sobre Ciudades invisibles

Ciudades invisibles es una obra evidente, nítida, casi tangible. El título podría pasar por irónico: lo es.

Es otro ejemplo, acaso de los mejor logrados, de la sospechosa vecindad entre la literatura y la filosofía. Las Ciudades Invisibles no se reduce a dar cuenta de las posibilidades imaginarias, que son naturalmente inagotables, del espacio colonizado por nuestra especie; podría decirse que es otra forma de comprender la colonización simbólica de lo imaginario.

El libro es el discurso que surge de la inspección arqueológica de la imaginación, es decir, de una crónica imposible. Es la metafísica del espacio. Recuerda a Heiddeger pero también a Borges. En Ciudades Invisibles la literatura emprende una cruzada filosófica por el saber de lo fantástico.