Sobre Ciudades invisibles
Ciudades invisibles es una obra evidente, nítida, casi tangible. El título podría pasar por irónico: lo es.
Es otro ejemplo, acaso de los mejor logrados, de la sospechosa vecindad entre la literatura y la filosofía. Las Ciudades Invisibles no se reduce a dar cuenta de las posibilidades imaginarias, que son naturalmente inagotables, del espacio colonizado por nuestra especie; podría decirse que es otra forma de comprender la colonización simbólica de lo imaginario.
El libro es el discurso que surge de la inspección arqueológica de la imaginación, es decir, de una crónica imposible. Es la metafísica del espacio. Recuerda a Heiddeger pero también a Borges. En Ciudades Invisibles la literatura emprende una cruzada filosófica por el saber de lo fantástico.











