De Bertrand Russell
Los expertos prácticos que emplean la técnica científica, y todavía más los Gobiernos y grandes firmas que emplean a los expertos prácticos, adquieren un espíritu muy diferente al del hombre de ciencia: un espíritu lleno del sentido de un poder ilimitado, de certeza arrogante y del placer de la manipulación hasta del material humano. Este es el reverso del espíritu científico, pero no puede negarse que la ciencia ha ayudado a desarollarlo.











